Es la «hora» de acercarnos a Europa y ser más productivos


Hace unos días que se adelantaron 1 hora los relojes, pero ¿se imagina que este cambio se quedase para siempre?


La racionalización horaria no es otra cosa que adaptar nuestro horario al europeo para optimizar el tiempo para que este sea más eficiente a nivel familiar, económico y social.

Hace tiempo que se está planteando la «Racionalización de los Horarios Españoles», si esta medida permite a países europeos como Reino Unido, Alemania o Francia obtener mejores resultados en productividad laboral, pero ¿estamos preparados en España para acercarnos a Europa y aumentar la productividad? La respuesta es que todavía no estamos preparados, pero a pesar de ello es el momento de abordar este cambio socio-cultural que nos permita ser un país más competitivo con respecto a otros países europeos.

Según los datos, si nos adaptáramos al huso horario inglés, España sería un 19% más productiva, y si se aplicase la jornada intensiva, la productividad aumentaría un 6%.


¿Utopía o un reto a conseguir?

Esta medida implica que las empresas que puedan ofrezcan a sus trabajadores no salir más tarde de las 18 horas, una utopía para la mayoría de trabajadores de este país. Esta medida ayudaría a conciliar la vida laboral y familiar pero, ¿están los empresarios y los directivos preparados? La respuesta es que de momento, no. Al menos en Málaga. Tras un sondeo por distintas entidades de empresas y firmas, las locales no conciben acabar de trabajar antes de las 20 horas. Y las tiendas no se plantean cerrar antes de las 21 o 22 horas, porque están abiertas, precisamente, para aquellos que concluyen su jornada laboral al caer la tarde.

Desde la Confederación de Empresarios de Málaga (CEM), su secretaria general, Natalia Sánchez, reconoce que adaptarse a este huso horario beneficiaría a la mayoría de la sociedad, aunque cree que aún queda mucho camino por recorrer. «La situación de crisis económica ha llevado a muchas empresas a hacer reajustes para mejorar en productividad, hay que desechar el presentismo», alerta la empresaria, que asegura que el secreto de la mejor de las productividades pasa por que el tiempo que pasa el trabajador en su puesto sea lo más útil y rentable posible.

Según los expertos el horario de verano nos haría más eficientes y productivos a nivel profesional, porque nos permitiría disponer de más tiempo para la familia, la formación, la vida personal y el ocio.


La conciliación, la clave

Así, alerta de que cada vez más convenios colectivos recogen cláusulas que tienen que ver con la conciliación y la flexibilidad, aunque alerta de que aún queda mucho por hacer, sobre todo en la percepción de la responsabilidad en el hogar. «La conciliación es una cuestión familiar, muchas veces se dice de que la mujer tiene que conciliar, pero es toda la familia la que debe hacerlo, no solo ella», zanja.

Pero los expertos en recursos humanos y gestión administrativa lo tienen claro: se trata de una cuestión de confianza. La profesora de la Universidad de Málaga Fuensanta Galindo cree que el empresario debe creer en la implicación de su trabajador. Por eso, propone crear una dirección por objetivos en relación a una bolsa de horas que haga que todas las trabajadas sean productivas. «Habría que plantear una serie de resultados y el empleado se ceñiría», asegura la profesora de Recursos Humanos de la facultad de Económicas y Empresariales, que cree que el futuro es adoptar la flexibilidad, que se conseguirá gracias a las personas que poco a poco se incorporan al mundo laboral, con otra perspectiva, en muchas ocasiones, adquirida en el extranjero, donde se fomentan estas bolsas de trabajo o el teletrabajo. Aún así, reconoce que esto requiere de planificación y de sistemas de evaluación y control para que el empresario poco a poco confíe en el trabajador.

A nivel experto, la docente del departamento de Economía y Administración de empresas admite que la racionalización horaria que se debate estos días aún necesita su tiempo, pues implicaría un cambio de costumbres y cultural sin parangón. «Lo veo factible pero lento», señala Galindo.

Al margen de ese cambio en los usos y costumbres habría que concienciarse a nivel empático, pues como clientes deberíamos entender que el cese de actividad sería para todos. Por eso, Fuensanta Galindo reconoce que se trata de concienciación a nivel interno y externo.

De un modo u otro, lo que está claro es que a nuestros vecinos del norte de Europa les va, en términos económicos y de derechos sociales, mejor que a nosotros. Si a eso le sumamos nuestro clima y forma de ser tenemos la ecuación perfecta para ser los más productivos y felices del continente.

 

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laopiniondemalaga.es

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