Corresponsabilidad para la productividad

Cuando hablamos de productividad para la mediana y gran empresa, mucha gente piensa en control férreo por parte de la administración. El control sobre los empleados puede hacer que se sientan agobiados e incluso puede hacer que surja cierto sentimiento de rebelión del tipo “no quiero ser un robot” y probablemente tengan toda la razón.

Cuando los trabajadores se sienten demasiado controlados lo natural es que rindan menos porque no están a gusto en su trabajo. Por otro lado podrían intentar saltarse de alguna manera el sistema, fichando por un compañero cuando llega cinco minutos tarde, diciendo que se encuentran mal un día para no ir a trabajar o quedándose a hacer horas en la oficina jugando al buscaminas. Si bien estos comportamientos pueden ser reprobables, muchas veces es una reacción natural a una falta de flexibilidad y a una baja sensación de corresponsabilidad por parte del trabajador.

La corresponsabilidad no es más que la responsabilidad compartida por dos o más personas, en este caso estamos hablamos de la responsabilidad de llevar a buen puerto el trabajo, la empresa, el proyecto o lo que sea. Conseguir que los trabajadores se sientan corresponsables de su propia productividad no debería ser tan complicado, en un buen ambiente de trabajo lo único necesario sería dar herramientas de mejora y monitorización de la propia productividad, así como algún incentivo. De forma natural, la mayoría de nosotros queremos ser más eficientes y cuando nos enseñan cómo conseguirlo hasta se puede convertir en algo divertido o por lo menos interesante y un incentivo podría ser tan sencillo como este: “si terminas antes tu trabajo, te vas antes a casa”.

El tener que fichar, el software de medición, la monitorización de las tareas, etc. son interesantes para un administrador, pero el primero que debería tener acceso a esta información es el propio trabajador. Muchas veces los resultados de estas mediciones son utilizados como armas arrojadizas dentro de un equipo o un departamento, cuando en realidad deberían servir al administrador para ayudar al trabajador a enfocarse mejor en las tareas adecuadas o para ver problemas en su propia gestión de los recursos humanos a su cargo.

Porque no hay nada como un trabajador implicado, que se siente parte de la empresa y que hace de su éxito el suyo, porque sabe que si a la empresa le va bien, a él le irá bien. Y es que la empresa eficiente hoy en día es aquella que utiliza la psicología positiva con sus empleados, dándoles ventajas más allá de un sueldo a fin de mes, como una flexibilidad que permita una mejor conciliación de la vida familiar y laboral.

Aigu Sainz
Aigu lleva más de 7 años de experiencia teletrabajando con diferentes equipos y empresas en marketing y desarrollo web. Especializado en productividad y formación.

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